México es uno de los países líderes en RSE: Reforma
México, D.F. 1° de junio de 2007. Reforma. México figura entre los países de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con el mayor número de empresas involucradas con labores sociales y medio ambientales. De acuerdo con la oficina del Pacto Mundial de la ONU en México, ya suman 367 las entidades mexicanas, entre empresas y gobiernos, que se comprometen a ser socialmente responsables. México es el País con más adhesiones al Pacto donde participan 61 países, sólo superado por España y Francia que cuentan con más de 500 empresas integrantes en el Pacto. Argentina y Brasil son las que le siguen en número a México con más de 200 adhesiones cada uno. Por su parte, los socios comerciales de México, en América del Norte, cuentan con 191 miembros en Estados Unidos y 44 en Canadá. En el mundo la oficina de esta iniciativa mundial suman 3 mil 800 entidades, de las cuales 2 mil 900 son estrictamente empresas. Felipe Cajiga, director del Área de Responsabilidad Social Empresarial del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), comentó que el País se encuentra ente los cinco más activos en la materia en América Latina. "Desafortunadamente no existen datos numéricos a nivel mundial que nos permitan analizar el tamaño de la filantropía en México o el mundo", explicó. De acuerdo a la base de datos del organismo, la responsabilidad corporativa crece en México año con año. El distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR), que otorga el organismo cada año a empresas que cumplen con criterios de responsabilidad social empresarial, pasó de 85 en 2005 a 124 en 2007. De acuerdo con el estudio Tendencias de la Filantropía Corporativa en México, realizado por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) alrededor de 30 por ciento de las grandes empresas mexicanas que destinan un presupuesto anual de filantropía es de 700 mil pesos o menos; y 32 por ciento reportó un gasto superior a 10 millones de pesos. Las principales motivaciones que manejan las empresas son devolverle a la sociedad, ser buenos ciudadanos corporativos, seguir las tradiciones filantrópicas de los dueños o fundadores y atender las necesidades básicas de las comunidades donde operan.
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