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Nuevo reporte desde la COP15 en Dinamarca

Enviado por la Delegación Juvenil Latinoamericana

Copenhague, Dinamarca. Diciembre 16, 2009. Fernando Ausin. La COP15 está resultando ser o una reunión mundial de ambientalistas apasionados o la clausura de un enorme tratado global de negocios. El lado del espectro depende en cuál de las tres conferencias simultáneas te encuentres. El encuentro oficial de la ONU (el UN Framework Convention on Climate Change) está en el recinto del Bella Center y es uno de los tratados económicos con finta ecológica más grandes en la historia; el Klimaforum alberga el “foro climático de la gente” y presenta una conferencia alternativa y profesional sobre el cambio climático; y Christiania, uno de los ocupas más grandes del mundo se encuentra en uno de los campamentos militares abandonados de la Segunda Guerra Mundial y presenta una perspectiva aún más alternativa que el Klimaforum (más de 200 personas fueron arrestadas la otra noche después de que Naomi Klein dio un discurso de resistencia.)

He tenido la oportunidad de pasar tiempo en los tres lugares esta última semana para analizar la COP15 y entender un poco mejor las pláticas sobre el calentamiento global en Copenhague. El sábado por la mañana, nuestra delegación mexicana de OSC tuvo su segunda junta oficial con la delegación oficial mexicana. Los dos delegados del gobierno enmarcaron las circunstancias muy claramente: “nos encontramos ahora en la fase de negociación de los acuerdos del cambio climático, el tiempo para incidencia pública ya ha pasado”.

Esto me parece muy interesante, ya que no recuerdo que México haya tenido una discusión sobre su postura en la COP15. Hace algunas semanas antes de salir de México, la Cámara de Diputados tuvo una presentación sobre la postura de México en la UNFCCC. Sin embargo, fue solamente una presentación de la postura del gobierno mexicano, no hubo debate o lugar para discusión. Dos meses antes, durante la Primera Conferencia Internacional de Ciudades Sustentables en Morelia, tuve la oportunidad de preguntarle al Secretario de la SEMARNAT y al Dr. Mario Molina (Premio Nobel de la Paz y científico mexicano miembro de la IPCC) acerca de incluir el texto de 350 en su posición en Copenhague —para aquellos que no estén enterados, 350 partes por millón es el límite sano de dióxido de carbono que los científicos recomiendan no exceder para poder continuar teniendo una atmósfera estable. Actualmente  estamos a 390 ppm e incluir las reducciones a 350 ppm es de lo que se trata la campaña de 350.org—.

Ambos, el titular de SEMARNAT y el Premio Nobel de la Paz, me dijeron que 350 es un buen número para incluir en el acuerdo, aunque completamente irrazonable para que México lo incluya dentro su posición. A pesar de haber estado posicionando la postura de 350 en campañas públicas y con el gobierno  de México todo el año, nuestros esfuerzos de incidencia han tenido poco efecto para cambiar la postura de México (a pesar del hecho de que el 24 de octubre, 350 organizó el Día Internacional de Cambio Climático en más de 5,200 localidades y 180 países alrededor del mundo, CNN lo llamo “el día de mayor difusión de acción política de la historia”.)

Dada la falta de representación en nuestra delegación, participamos en una de las manifestaciones más grandes sobre el cambio climático el sábado. Más de 100,000 personas marchamos en la ciudad de Copenhague durante varias horas haciendo claras nuestras demandas: justicia climática, reducción de emisiones y representación equitativa.

Aparentemente, algunas personas no pudieron contener sus frustraciones pacíficamente y casi 1,000 fueron arrestados. Los únicos oficiales de policía que yo vi, irónicamente, estaban resguardando el McDonalds y KFC en el centro mientras los participantes marchaban cantando “el capitalismo ya no sirve”. Después de horas de unirnos con la juventud de América Latina y cantando en un solo tono con gente de todo el mundo, nos fuimos a la Christiania a celebrar nuestra participación democrática y derecho de congregarnos.

El domingo, sin lugar a duda, ha sido el día más importante e inspirador en Copenhague.  Desmond Tutu, el Arzobispo de Canterbury, y gente de todas las religiones le dieron la bienvenida al nuevo día con un espectacular servicio dominical en la Catedral de Copenhague. Las campanas en el centro repicaron 350 veces, haciendo eco con las iglesias de todo el mundo. Esa noche, y por una solicitud de último minuto, tuve la oportunidad de facilitar un simposio de “Despertando al Soñador, Cambiando el Sueño” de la Alianza Pachamama. En una tarde obscura y nublada, después de un fin de semana largo y de intensa actividad en la ciudad, un grupo de casi 100 participantes de todo el mundo reconocimos que tenemos todo el conocimiento y los mecanismos necesarios para cambiar esta crisis.  

Ya llegamos —lo logramos— tenemos todas las herramientas y conexiones necesarias para cambiar al mundo y hacerlo más pacífico y limpio para todos. Este reconocimiento público nos dio un aliento de alivio a todos, ya que la pregunta ahora es, no si vamos a sobrevivir o no, sino cuáles son los detalles necesarios para hacer que los cambios necesarios sucedan.  

El lunes reafirmó esta idea contundentemente. Bill McKibben, fundador de 350, tuvo una presentación pública con el Presidente de las Maldivas, Mohamed Nasheed. En un auditorio muy lleno en el Klimaforum, Bill aconsejó a los gobiernos de todo el mundo y a las empresas  ser cautelosos en sus decisiones durante los próximos años… ya que hemos comprobado ser millones de nosotros por todo el mundo, y los dejaremos sin empleo si no respetan nuestras sociedades y al medio ambiente. 

Hemos formado el movimiento global más grande en la historia y no nos quedaremos callados.  El Presidente Nasheed agregó que cargamos la bandera de la esperanza y que nuestras palabras son nuestras únicas armas, ya no nos quedaremos callados o forzados a aceptar que otro mundo es imposible (las Maldivas, por ejemplo, continuarán a presionar por incluir a 350 ppm en el texto de negociación y, a pesar de su pequeño tamaño, mostrará el camino hacia un futuro más limpio al comprometerse a ser el primer país carbón-neutro en los próximos diez años.)

La vibra en Copenhague confirma lo que había pensado: las verdaderas soluciones se encuentran en la base y en la comunidad. No podemos seguir teniendo las expectativas macroeconómicas y macropolíticas a las que estamos acostumbrados. Todos y cada uno de nosotros somos responsables de nuestro propio futuro; si vamos a continuar viviendo en este planeta que llamamos casa, debemos demostrar nuestra propia sustentabilidad ante todo. No podemos seguir esperando a que llegue un príncipe en un caballo blanco a salvarnos a todos de los retos y problemas que enfrentamos. En vez de eso, tenemos que seguir uniéndonos con gente que piense como nosotros para formar una comunidad solidaria, las bases de la sustentabilidad.  

El lunes por la noche, nos invitaron a una cena en la residencia de la Embajada Mexicana en Dinamarca. Nos esperaban en un palacio encantador, con deliciosos platillos mexicanos, senadores, diputados, empresarios, representantes del gobierno y muchos miembros de la comunidad mexicana en Copenhague. Nuestra participación ya no era la de presionar para incluir a 350 dentro del documento, o seguir esperando a que nos escucharan. En vez de eso escuchamos, disfrutamos nuestros alimentos y celebramos ser mexicanos en Copenhague, durante lo que habíamos pensado que fueran las pláticas más importantes de todos los tiempos. 

El martes por la mañana nos invitaron a pasear en bicicleta por los alrededores de Copenhague con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. De nuevo, un verdadero deleite ser parte de esta celebración. Sin embargo, mis prioridades ahora estuvieron más alineadas hacia la construcción de soluciones comunitarias para el movimiento en México y alrededor del mundo, en preparación para cuando seamos la sede de la Conferencia COP16 el próximo año  en el Distrito Federal. Al profundizarme más y más en el movimiento comunitario me acuerdo constantemente que en este movimiento no existe la competencia, ya que todos somos colaboradores hacia un futuro más limpio y justo para todos.

Ayer por la tarde fui invitado a una plática muy exclusiva sobre el REDD y la prevención de la deforestación anticipada. El Secretario de la "SAGARPA" estadounidense prometió mil millones de dólares para esta causa, aunque como un “buen” político, no especifió los detalles.  Mientras tanto, miles de personas (y la mayoría de los delegados juveniles), molestos de que la ONU haya cerrado las puertas a los grupos minoritarios y a las OSC, se reunieron afuera del Bella Center protestando el hecho de que les han limitado drásticamente la entrada a la conferencia. 

A pesar de que la presión política continúa siendo crítica para la movilización a gran escala del movimiento, el hecho de que ya no puedo entrar al Bella Center ya no me importa tanto, ya que he reconocido el hecho de que estoy aquí para ayudar a fortalecer a los movimientos de soluciones comunitarias y colaboración internacional con grupos similares. No vine a forzar que los presidentes nos escuchen o a promover grandes divisiones y confrontaciones, ya que eso haría que se continúe fragmentando nuestro movimiento global de soluciones en la sustentabilidad.

 
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