Cuando Oaxaca garantizó el derecho de las mujeres a ejercer cargos en el servicio público

Eufrosina Cruz Mendoza  recibió en el 2015 el Reconocimiento al Compromiso con los Demás por su lucha constante a favor de los derechos humanos y ciudadanos de las mujeres indígenas; fundó la asociación civil Quiego, Queremos Unir Integrando por la Equidad y Género a Oaxaca, para fomentar espacios de diálogo y reflexión entre las mujeres indígenas en torno a sus derechos humanos, sociales y productivos y promovió la reforma del artículo 25 de la Constitución del Estado de Oaxaca, que garantiza a las mujeres su derecho a ser elegidas para cualquier cargo de servicio público.

Motivos del Reconocimiento al Compromiso con los Demás

Matrimonios arreglados por el padre, negativa para acceder a la educación, imposibilidad de participar en la vida política, no poder decidir el número de hijos y tener que someterse a las decisiones de los varones, es la realidad en la que nació Eufrosina Cruz Mendoza, al igual que miles de mujeres en nuestro país. Ella, sin embargo, lejos de aceptarla con silenciosa resignación, ha dedicado su vida a luchar para modificarla.

Eufrosina, “La China”, es una indígena zapoteca que nació en 1979 en la comunidad de  Santa María Quiegolani, Oaxaca. Durante su infancia fue testigo de la violencia física y emocional hacia su madre, del matrimonio arreglado de su hermana mayor a los 12 años y de cómo su padre, al igual que otros varones de su comunidad, podía dictar el curso entero de su vida, “En un pueblo como el mío es muy fuerte ser mujer …es como un pecado” dice Eufrosina.

Ante este panorama, Eufrosina soñaba con una vida diferente por medio de acceder a la educación. A los once años, aterrada ante la idea de quedar atrapada en un matrimonio arreglado, rogó a su padre que la dejara salir a estudiar. No hablaba castellano y tenía que hacer un recorrido de 10 horas a pie, más adelante se enfrentó con dificultades económicas graves, pero nada de esto mermó su perseverancia y en el año 2000, obtuvo su grado de la Licenciatura en Contabilidad de la Universidad Autónoma Benito Juárez en Oaxaca.

Con este triunfo personal, Eufrosina tuvo un nuevo sueño: no bastaba con haberse superado, ella quería regresar a su comunidad para cambiar la realidad en la que vivían familiares, amigas y vecinas, lograr construir nuevas alternativas y participación de las mujeres, alcanzar una mayor equidad de género, alzar la voz y denunciar la situación de discriminación que se vivía. Su tenacidad le valió ganarse el respeto de los varones de su comunidad: fue la primera mujer en sentarse a la mesa en una asamblea comunitaria y entrar en la Sacristía -un lugar reservado para varones.

En 2007, Eufrosina se lanzó como candidata a la Presidencia Municipal de Santa María Quiegolani en contra de los usos y costumbres comunitarios, que reservaban la participación ciudadana en asuntos políticos a los varones. “En el pueblo no existe una lista de ciudadanas, aunque tengamos credencial del elector, nada más existe una lista de hombres. Si vas al municipio a pedir un apoyo, te contestan que tú no tienes derecho a eso porque eres mujer”, explica Eufrosina

Fue necesario hacer un fuerte trabajo de sensibilización con los varones, “Decirles ‘no queremos quitarles el espacio a ustedes, sino que nos den la oportunidad de demostrarles que también podemos, también tenemos las mismas capacidades’”, comenta. Sus esfuerzos la llevaron a resultar vencedora en las contiendas del 4 de noviembre de 2007, pero la Asamblea Municipal anuló su participación. Los argumentos para hacerlo no solo iban sobre la imposibilidad de participar por ser mujer, sino -peor aún- por ser profesionista.

Eufrosina no aceptó este duro golpe y discriminación. Inició una campaña política y mediática ante instancias locales, nacionales e incluso internacionales para dar a conocer su historia en nombre de todas las mujeres que han sido silenciadas por costumbres y prácticas discriminatorias. En su camino, recibió diversas amenazas de muerte para intentar detener su movimiento por demostrar que “los usos y costumbres no pueden estar por encima de la Constitución”.

En 2009 funda la organización civil Queremos Unir Integrando por Equidad y Género en Oaxaca (QUIEGO) para, por medio de talleres, informar a las mujeres de sus derechos políticos y apoyarlas para detener las tradiciones que los vulneren.

En el 2010, su lucha constante por redimir los derechos políticos de las mujeres y alcanzar la equidad de género, la llevó a postularse y resultar electa como diputada local. El 13 de noviembre, cuando se instala la LXI Legislatura del Congreso de Oaxaca, se convierte en la primera mujer indígena en ser Presidenta del Congreso. Ese mismo año, el Partido Acción Nacional la designa coordinadora de Asuntos Indígenas de su Comité Ejecutivo Nacional.

En 2015, como Diputada Federal, Eufrosina logró que su iniciativa para garantizar los derechos electorales a las mujeres se convirtiera en un decreto constitucional. De esta forma, Eufrosina promovió que los usos y costumbres comunitarios tengan que alinearse a las disposiciones constitucionales y, con ello, puedan salvaguardarse los derechos de mujeres.

Eufrosina, como mujer, como indígena, como oaxaqueña, sigue luchando por abrir espacios para tener las mismas oportunidades y obtener el respeto por la dignidad única de cada persona.

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