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En los países democráticos, las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han cumplido, desde hace mucho tiempo, un papel muy importante como un catalizador de la participación ciudadana y como un actor que ofrece contrapesos al poder.

En la mayoría de esos países se reconoce que existen tres sectores. El primero es el sector público, el gobierno; el segundo es el sector privado, las empresas y el resto de los actores económicos; y el tercero está formado por las OSC, que desarrollan su objeto social sin fines lucrativos, y que incluye asociaciones religiosas y de autobeneficio, instituciones educativas, museos, partidos y organizaciones políticas, e instituciones de ayuda a terceros.

Hoy quiero hablar justo de estas últimas como entidades de carácter privado que se ocupan de temas de interés público, que fungen como laboratorios sociales y promueven cambios positivos. Alrededor del mundo, miles de organizaciones de la sociedad civil participan en la vida pública, generando valor social. Hoy existen muchas causas que son atendidas principalmente por este sector y no por el gobierno.

Más allá de estos números, las organizaciones de la sociedad civil promueven la participación de los sectores más pobres de la población en las políticas públicas, contribuyen al ajuste de la política social mediante procesos de monitoreo y contraloría social, defienden los derechos humanos y el Estado de derecho, y fomentan la cultura de la transparencia y la rendición de cuentas.

Por todo lo anterior, para las naciones democráticas es fundamental que se garantice la participación ciudadana, así como las libertades de asociación, reunión y expresión. Para darnos una idea sobre cómo está México en relación con otros países de América, aquí hay 47,325 OSC registradas en 2023, una por cada 2,700 personas; en Argentina, hay una por cada 1,800; en Costa Rica, una por cada 1,500; en Chile, una por cada 600 personas; y en Estados Unidos, una por cada 215 habitantes, una diferencia de más de 10 a 1, con respecto a nuestro país.

Por otro lado, nuestra capacidad de participar en lo público está cada día más acotada, al restringirse el espacio cívico. El espacio cívico se define como el entorno que propicia que todos podamos participar en lo público, organizarnos y comunicarnos con libertad y sin discriminación.

Según la organización internacional CIVICUS, dedicada a fortalecer la acción ciudadana y la sociedad civil en todo el mundo, el 88% de la población del planeta vive en lugares donde ese espacio ha sido cerrado, reprimido u obstruido. Y, México, según su reporte, se encuentra en un estado en el que se limita la participación ciudadana y el acceso a recursos para las OSC, que no pueden ampliar su ámbito de acción.

La restricción del espacio cívico en México y en otros países de América Latina es propiciada por gobiernos que llegan al poder a través de procesos democráticos y luego se vuelven autocráticos. En nuestro caso, enfrentamos narrativas que deslegitiman el trabajo de la sociedad civil organizada, así como la ausencia de financiamiento público para realizar sus labores. 

La promoción y el fortalecimiento del sector social no es una concesión, sino un derecho de la ciudadanía organizada y una obligación de las autoridades, presente en normas nacionales e internacionales, cuando se trata de países democráticos.

En ese sentido, resulta fundamental concebir a las organizaciones de la sociedad civil como actores de interés público, independientes del gobierno, y permitirles ejercer su derecho a la participación generando mecanismos transparentes y no discrecionales de apoyo a su labor.

El cambio, la inclusión y nuestro avance como sociedad nos corresponden a todos, nadie puede pretender adueñarse de la agenda del bien común ni ponerse solo a cargo del cuidado de los sectores más vulnerables. Entre más actores participemos en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de la población, avanzaremos más y mejor en la construcción de una sociedad más justa. Una sociedad civil participativa y fuerte construye democracia.


Jorge Aguilar Valenzuela

Presidente del Consejo Directivo de Cemefi


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En un mundo donde la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial (RSE) son cada vez más relevantes, el Distintivo ESR® (Empresa Socialmente Responsable) se ha adaptado continuamente para satisfacer las crecientes demandas económicas, sociales y ambientales. Este artículo ofrece un análisis general sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y cómo las empresas pueden alinearse con estos principios para obtener el Distintivo ESR® en 2024.

Problemática y estadísticas sobre el cumplimiento de los ODS en México

El cumplimiento de los ODS en México revela varios desafíos importantes. A pesar de los esfuerzos, los resultados han mostrado avances limitados en varias áreas clave:

ODS 1: Fin de la Pobreza

  • Estadísticas: Aunque la pobreza moderada ha disminuido en 6.9 puntos porcentuales, la pobreza extrema ha aumentado de 8.9 millones a 9.1 millones de personas.
  • Problemas Identificados: El aumento en la pobreza extrema y la dependencia de remesas desde Estados Unidos han sido factores críticos que afectan la sostenibilidad de la mejora en las condiciones de vida.

ODS 2: Hambre Cero

  • Estadísticas: 15.4 millones de familias mexicanas tuvieron dificultades para conseguir comida, y 18.2 millones de personas presentaron carencias de acceso a la alimentación nutritiva y de calidad.
  • Problemas Identificados: La inseguridad alimentaria sigue siendo un problema grave, con un número significativo de familias que enfrentan hambre y desnutrición.

ODS 3: Salud y Bienestar

  • Estadísticas: El sistema de salud mexicano enfrenta grandes deficiencias, con un 39% de la población reportando problemas económicos para acceder a atención médica en 2022, frente al 17% en 2016.
  • Problemas Identificados: La inversión insuficiente en salud pública, el desabasto de medicamentos y la falta de personal médico adecuado son problemas críticos que necesitan ser abordados.

ODS 4: Educación de Calidad

  • Estadísticas: En 2021, cinco millones de estudiantes no se inscribieron en la nueva matrícula, y las cifras de rezago educativo se han incrementado debido a la pandemia de COVID-19.
  • Problemas Identificados: La falta de acceso a tecnologías educativas, la pobreza que obliga a los estudiantes a trabajar, y la carencia de personal docente en áreas rurales son obstáculos significativos para mejorar la calidad educativa.

ODS 5: Igualdad de Género

  • Estadísticas: La participación económica de las mujeres sigue siendo baja, con una brecha de ingresos significativa de aproximadamente 4,223 pesos mensuales en comparación con los hombres.
  • Problemas Identificados: Las mujeres enfrentan desigualdades en el ámbito laboral y en el hogar, con mayores cargas de trabajo no remunerado y menores ingresos económicos.

Ecosistema del Distintivo ESR® par el cumplimento de los ODS

El nuevo modelo del Distintivo ESR® se basa en cuatro criterios principales y nueve ámbitos que están alineados con los ODS de las Naciones Unidas. Estos criterios incluyen Ambiental, Social, Gobernanza y Contexto Global, y están diseñados para ayudar a las empresas a evaluar y mejorar su desempeño en RSE.

Las empresas socialmente responsables pueden implementar estrategias para alcanzar los ODS y la Agenda 2030 de diversas maneras, a continuación, se presentan algunas de ellas:

  • Gestión de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE): Es importante tener un enfoque estratégico para integrar la RSE en todas sus operaciones y decisiones. Esto implica comprender el contexto en el que opera la empresa, identificar a las partes interesadas relevantes, determinar los asuntos materiales prioritarios y establecer objetivos claros y medibles relacionados con los ODS.
  • Desarrollo Sostenible: Se debe tener como objetivo principal contribuir al desarrollo sostenible, buscando un equilibrio entre las consideraciones económicas, sociales y ambientales. Esto implica que las empresas deben minimizar sus impactos negativos y maximizar los positivos en la sociedad y el medio ambiente.
  • Formación de los Recursos Humanos: Desarrollar programas de capacitación que aborden los temas relevantes de responsabilidad social para los colaboradores.
  • Organización de Recursos: Asignación de recursos humanos, materiales y financieros suficientes para implementar las iniciativas de RSE.
  • Alianzas Estratégicas: Es importante establecer alianzas y colaboraciones con otras organizaciones, como ONG, instituciones académicas y entidades gubernamentales, para ampliar el impacto de las iniciativas de RSE y compartir conocimientos y recursos.
  • Innovación y Tecnología: Se debe utilizar la innovación y la tecnología para mejorar la sostenibilidad en la oferta de productos y servicios. Esto implica que las empresas deben buscar soluciones innovadoras que reduzcan su impacto ambiental y social, y que contribuyan a un futuro más sostenible.
  • Transparencia y Comunicación: Existe la necesidad que las empresas sean transparentes en sus acciones y comuniquen de manera efectiva sus iniciativas y logros en materia de responsabilidad social. Esto implica informar a los grupos de interés sobre las prácticas de RSE, los resultados obtenidos y los impactos generados.
  • Colaboración con OSC: Las empresas pueden colaborar con organizaciones de la sociedad civil (OSC) para implementar proyectos conjuntos que aborden los ODS y promuevan el desarrollo sostenible. Las OSC tienen experiencia y conocimiento en áreas específicas, como la protección del medio ambiente, la promoción de los derechos humanos y el desarrollo comunitario, y pueden ayudar a las empresas a diseñar e implementar estrategias de RSE más efectivas.
  • Incorporación de los ODS en la Estrategia Empresarial: Integrar los ODS en la estrategia corporativa, establecer metas y objetivos concretos, y asegurar que el enfoque en la sostenibilidad esté presente en todas las decisiones y acciones de la organización.

Al implementar estas estrategias, las empresas socialmente responsables pueden contribuir de manera significativa al logro de los ODS y la Agenda 2030, generando un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, al mismo tiempo que fortalecen su reputación y competitividad.

Pasos para Alcanzar Mayor Impacto

Para que las empresas logren un mayor impacto en sostenibilidad y responsabilidad social, deben seguir un enfoque estructurado y sistemático que incluya:

1. Definición de la Política de RSE

  • Desarrollar y comunicar una política clara de RSE que guíe todas las acciones de la empresa.

2. Diagnóstico y Evaluación Inicial

  • Realizar una evaluación exhaustiva de las prácticas actuales y el impacto de la empresa en términos de RSE.

3. Planificación Estratégica

  • Establecer objetivos claros y desarrollar un plan de acción detallado para integrar la RSE en la operación diaria de la empresa

4. Monitoreo y Evaluación Continua

  • Implementar sistemas de monitoreo para evaluar el progreso y realizar auditorías periódicas para asegurar la efectividad de las acciones de RSE.

5. Transparencia y Comunicación

  • Publicar informes de sostenibilidad y mantener una comunicación abierta con los stakeholders sobre los logros y desafíos en RSE.

Conclusión

El cumplimiento de los ODS y la gestión efectiva de la RSE no solo contribuyen a un desarrollo sostenible, sino que también fortalecen la reputación y competitividad de las empresas. Sin embargo, los desafíos identificados muestran que hay un largo camino por recorrer. Las empresas deben seguir trabajando en colaboración con el gobierno y la sociedad civil para abordar estos problemas y avanzar hacia la consecución de los ODS en México.



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