UNETE, Cemefi y la Mesa de Educación en Emergencias México llevaron a cabo el evento Ecosistemas Educativos sin Brechas: Inteligencia artificial, sostenibilidad y derecho a la educación, el 5 de junio en Casa Cemefi.

En el conversatorio IA y plataformas digitales los ponentes reflexionaron sobre si la inteligencia artificial y las plataformas reducen o amplían las brechas. Janina Cuevas, Oficial de Educación de UNICEF, habló de Pasaporte al Aprendizaje, una plataforma digital que sirve para mejorar el aprendizaje en educación media superior. Esta herramienta le permite a los estudiantes recuperar aprendizajes y evitar la reprobación o la deserción escolar. Es una plataforma global que ha mostrado su efectividad en contextos de movilidad social o crisis como el Covid. Con esta herramienta, se han beneficiado a 260 mil estudiantes, quienes han mejorado un 18 por ciento su desempeño escolar, sobre todo en matemáticas. Para lograr mayor inclusión, Unicef también está desarrollando otras herramientas offline.

Y aunque hay herramientas online que pueden coadyuvar a reducir el rezago educativo, como el pasaporte de Unicef, las brechas educativas presentan grandes desafíos; como el hecho de que 6 de cada 10 escuelas públicas en México no tiene acceso a un aula de medios, dejándolas fuera de cualquier oportunidad tecnológica gratuita que ofrecen algunas empresas, como Meta.

Otro reto es la irrupción acelerada  de  la inteligencia artificial. “La pedagogía no estaba preparada para la llegada de la inteligencia artificial, no lo estaba ni siquiera cuando llegó el Covid”, dijo Víctor Alfonso López, Director de Educación de UNETE.  Al respecto, en 2025 UNETE trabajó en 161 escuelas, se les proveyó de un manual sobre inteligencia artificial en un ejercicio de alfabetización en el tema, sobre todo dirigido a los docentes con el fin de que aprendan a usar la IA de manera reflexiva y puedan enseñar a usarla a los jóvenes, privilegiando siempre el pensamiento crítico, el humano.  

En 2022, la Unesco publicó una herramienta para el uso ético de la inteligencia artificial. Porque “no hay tecnologías neutras”, así que la guía plantea cómo la IA nos tiene que orientar para que  vivamos en sociedades justas; señaló Gabriela Rodríguez Blanco, Representante de Educación Unesco.  Es un llamado  a los estados miembros a que conozcan  su responsabilidad en el manejo de datos, y también a la sociedad civil para que conozcan el uso de la inteligencia artificial, que sepan claramente las implicaciones que tiene el manejo de datos personales.

Y al pensar en cómo deben reconfigurarse las alianzas intersectoriales para articular esfuerzos, “hay que tener claro que el decisor de política, el responsable de hacerlo es la autoridad. Hacer alianzas entre OSC y empresas es funcional, pero en la ecuación hace falta la autoridad, porque son los tomadores de decisión” señaló Silvia Ojeda Espejel, Líder del Instituto Natura México. “Nos hace falta entender que las autoridades tienen otros tiempos, hay cosas que desde sociedad civil debemos subirnos a sus esfuerzos”. “No caigamos en creer en que la solución es la tecnología, sin tener perspectiva social en el uso de las mismas”, apuntó.

En México hay más de cien mil escuelas públicas que no tienen conectividad, otras miles ni luz. Al pensar en la implementación de la IA como parte de la pedagogía, hay que pensar en primer lugar en los docentes, en que también ellos tienen un vacío de conocimiento, y desde el gobierno, no hay una estructura especializada, oficial, de formación para ellos.

En este contexto, el reto para las organizaciones de la sociedad civil es hacer acuerdos, sentar las bases del uso de la IA en las escuelas, abrir los caminos para un diálogo consensuado con el sector público, señaló la representante de la UNICEF. “Volvernos una especie de delivery unit”, como sociedad civil, para poder llevar este diálogo a acciones concretas y articuladas; planteó Pola Salmún, Directora General de ÚNETE.

Hacer acuerdos y trabajar juntos, sobre todo porque la sociedad civil suele articularse en situaciones de emergencia, no antes. Tenemos que estar preparados, articularnos en lugar de solo pensar en qué vamos a hacer como respuesta,  pensar cómo vamos a usar la tecnología para garantizar el derecho a la educación, que en momentos de crisis, es el menos priorizado; dijo Eloísa Bauza Spezia, Líder de Educación en Emergencias en Save the Children.

Al término del conversatorio, los panelistas convinieron en que cada entorno escolar debería tener su propio mecanismo para regular el uso ético de la inteligencia artificial, y en que es necesario tener un diagnóstico en las escuelas de cómo usarán la IA, qué se necesita, conforme al contexto particular de la escuela, la comunidad y la región del país.

En el aprendizaje y uso ético de la IA los docentes no deben de caminar solos, las organizaciones deben acompañar a los profesores e impulsarles a que acompañen a sus alumnos; porque la inteligencia artificial por sí sola no va a sustituir a las personas, pero sí será desplazado el ser humano que no aprenda a aplicarla.

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