Amenazas, retos y oportunidades para las OSC en 2026
Es indudable que el retiro de los apoyos internacionales, principalmente de recursos provenientes de los Estados Unidos y la Unión Europea, está poniendo en riesgo la viabilidad de muchas organizaciones de la sociedad civil (OSC) mexicanas para las que dichos apoyos eran fundamentales.

De acuerdo al Reporte de Donatarias Autorizadas, que publica el Sistema de Administración Tributaria (SAT), en 2024 los donativos provenientes del extranjero representaban el 13.6% del total. En el caso de los recursos otorgados por los Estados Unidos a México a través de mecanismos de cooperación internacional, las aportaciones entregadas de manera efectiva se redujeron en un 50.9% entre 2024 y 2025.
Históricamente, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Inter-American Foundation han apoyado económicamente a nuestro país de manera significativa, particularmente en áreas como democracia, gobernanza y derechos humanos. De 2024 a 2025, su aportación efectiva conjunta a las organizaciones mexicanas cayó en un 46%.
Al problema económico financiero hay que agregar que algunas OSC tienen problemas en temas de gobernanza y tienen procesos administrativos deficientes. La combinación de estos factores se está convirtiendo en la tormenta perfecta para el cierre de un número cada vez mayor de instituciones.
Para muestra, un dato que reporta el SAT: el número de instituciones en México a las que se revocó su autorización para emitir recibos deducibles del Impuesto sobre la Renta (ISR) pasó de 454, en 2023; a 349, en 2024; y a 338 en 2025. Además, otras instituciones dejaron de operar por no tener viabilidad económica, pese a que las causas que atendían requieren el apoyo y la atención de la sociedad civil.
He comentado, en distintos artículos y espacios, otros problemas que aquejan a las organizaciones, como la falta de colaboración entre aquellas de atienden una misma causa, que podrían hacer sinergias, buscar recursos en forma conjunta u optimizar espacios físicos, la necesidad de construir confianza a partir de la transparencia o la posibilidad de fortalecer capacidades compartidas entre las instituciones.
Independientemente de los apoyos internacionales que se han perdido, existen recursos en Mexico que proveen fundaciones, empresas y otras entidades, a los que, en ocasiones, las OSC no están accediendo por que su estructura institucional es débil o porque tienen problemas para demostrar el impacto que están teniendo sus programas. Y los mismo pasa con los recursos internacionales, de fundaciones privadas y de algunos organismos multilaterales, que aún están disponibles.
Hay quienes argumentan que su dimensión y sus recursos limitados no les permiten avanzar en el fortalecimiento de sus organizaciones. Déjenme reiterar que eso no tiene que ver con el tamaño de la institución sino con la claridad de su misión, su visión y su propósito.
No se tiene que ser grande para operar en forma eficiente, no se tiene que ser grande para contar con una adecuada gobernanza, no se tiene que ser grande para establecer políticas claras, procedimientos y tener una adecuada rendición de cuentas. Si las OSC cumplen con lo anterior, siempre encontrarán apoyo para su causa.
En mi experiencia, asesorando y acompañando a muchas empresas familiares y familias en temas gobierno corporativo, consejos y comités, consejos familiares, protocolos y convenios, entre otros; he podido identificar que quienes entienden la importancia de preparar a su empresa familiar o a su familia para una adecuada sucesión, no limitan la institucionalización por su tamaño, se adecúan a su realidad, avanzando en la construcción de un modelo que les permita avanzar en paralelo al crecimiento del negocio o de la familia.
El futuro para las OSC parece adverso, pero al mismo tiempo representa una gran oportunidad de buscar esquemas novedosos de financiamiento, de actuar de manera más disruptiva, de encontrar nuevas formas de colaboración —dejando egos de lado— y, finalmente, asegurar la continuidad de las organizaciones para atender las causas en las que trabajan. Los paradigmas han cambiado, tenemos que adecuarnos a nuevas realidades.

Jorge Aguilar Valenzuela
Presidente del Consejo Directivo de Cemefi