Conoce la historia de éxito de La Gaviota, el testimonio de Karen Hernández Flores.

Soy la mamá de Alejandro Perrusquía Hernández, exalumno de La Gaviota. La educación de los hijos siempre es una pieza fundamental para el desarrollo. Las herramientas que obtienen en sus primeros años de escolarización son indispensables para ser autosuficientes en un futuro.

Mi hijo desde pequeño asistió a guardería y como era un lugar de cuidado no de enseñanza, no me preocupó que no pudiera comunicarse. Conforme fue creciendo observé que su desarrollo no era acorde a lo que yo veía en otros niños, principalmente en el lenguaje, por lo que después de recorrer varios especialistas y de que me canalizaran a distintas instancias, lograron darme un diagnóstico: autismo.

La información que me iban dando no era del todo clara, lo que sí entendía era que no iba a poder entrar a una escuela de niños sin esta condición. Las opciones que me comentaban conocidos o especialistas no me gustaban; me ofrecían escuelas especiales que no le darían a mi niño lo que necesitaba.  Ellos no conocían a mi hijo y yo lo veía con mucho potencial; un diagnóstico no hace a la persona, sino sus ganas, su motivación….

Me di cuenta que no era una tarea fácil encontrar un lugar adecuado para Ale, donde además de ofrecerme la seguridad de su cuidado físico y emocional, le dieran una educación acorde a sus necesidades; esto hizo que me pusiera a investigar por internet. Por este medio conocí a La Gaviota, una escuela inclusiva que ofrecía trabajar con niños con y sin discapacidad y por supuesto, con la condición de autismo.

Ahí, no solo iba a recibir educación, también me ofrecían un amplio programa terapéutico, que fue lo que más me llamó la atención por la falta de lenguaje de mi hijo. Me dio mucha tranquilidad encontrar una escuela que ofrecía el kinder y la terapia en el mismo espacio, sin tener que buscar por la tarde otra alternativa, a la que se me iba a complicar asistir por ser madre trabajadora.

Pedí informes y opté por inscribirlo. Al principio tenía un poco de pendiente ya que debido a su condición, su lenguaje era muy escaso; y yo como madre me preocupaba que no pudiera comunicarse de manera adecuada. La Gaviota fue y seguirá siendo una excelente Institución que hizo un gran cambio en Alejandro y en mi, aprendí a conocerlo mejor, a guiarlo, a estimularlo y fortalecerlo. No solo trabajaron con mi hijo, también lo hicieron conmigo, me dieron herramientas para vivir este proceso educativo y así poder ir acompañándolo en las etapas que vendrán.

Su desempeño fue mejorando conforme iba tomando terapia y clases, un plus que marca la diferencia con otros lugares. Se integró muy bien a su grupo e hizo amigos, el profesor le adecuó el programa a sus necesidades, lo que hizo que fuera consolidando aprendizajes y aprovechando lo que académicamente se le ofrecía.

Le brindaban terapias semanales de manera individual y las retroalimentaciones que recibía de los temas vistos, me ponían al tanto para que yo pudiera apoyar el programa en casa. Poco a poco fuimos viendo cambios en Alejandro, tanto su abuela como yo, su ecolalia fue disminuyendo y se comenzó a comunicar con mayor facilidad. Quiero mencionar que mi mamá también ha sido un gran apoyo, porque sin ella el proceso de Ale hubiese sido más lento.

Hoy en día asiste a primero de primaria en una escuela regular, el Instituto Alfa, que me recomendaron en la Gaviota y que me ofrece seguir en un proceso de inclusión social y escolar; y aunque al principio le costó trabajo adaptarse, hoy en día está contento y tiene las herramientas necesarias para seguir un desarrollo adecuado.

Si no hubiéramos llegado a esta Institución, mi hijo seguramente seguiría en una escuela de educación especial sin los grandes avances que se observan en todas las áreas y sin las oportunidades de crecimiento y desarrollo que esperamos pueda alcanzar.

Continuará acudiendo a terapia de manera externa, sabiendo que ese proceso es progresivo. La constancia y la educación brindada en casa ayudan a que los niños sean mejores cada día.

Como madre, lo que le puedo dejar a mi hijo es educación, herramientas para desenvolverse en cualquier ambiente, haciendo y aprendiendo lo que le guste, para que sea un gran ser humano, pleno y feliz. Estas bases se las dieron en el preescolar, en La Gaviota, etapa fundamental en su vida. ¡Gracias!

Foto de Ale, cuando se graduó de La Gaviota
El niño Ale se graduó de La Gaviota y ahora acude a una escuela primaria regular.

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Historia de éxito de Fondo Guadalupe Musalem- Testimonio de Alma Bemol.

“Nos dijeron que el campo es para los hombres, y nosotras nos la creímos”; recuerda Alma tras graduarse de la Ingeniería.

Mi nombre es Alma Bemol, soy de una comunidad perteneciente a la Sierra Sur del estado de Oaxaca. Me gradué de la ingeniería en Agricultura Sustentable y Protegida por la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca. Conocí al Fondo Guadalupe Musalem y la beca que ofrece durante el último año de secundaria, gracias a un maestro que nos hizo llegar la convocatoria. Decido solicitarla por el apoyo económico, pues sería de gran ayuda para continuar con mis estudios de preparatoria. En ese tiempo mi comunidad no contaba con una preparatoria y para poder seguir estudiando teníamos que salir de la población y eso implicaba gastos de transporte, renta, comida, entre otros. Estudiar una ingeniería y en un área poco común para las mujeres es un reto y a la vez una motivación, el proceso nunca es fácil, pero una va encontrando docentes y compañeros dispuestos a compartir sus conocimientos y a crecer juntos con igualdad.

Al ser becaria del Fondo Guadalupe Musalem me doy cuenta que no solo consiste en un apoyo económico, el Fondo se encarga de brindar conocimientos académicos y para la vida diaria, nos imparten cursos como: sexualidad, liderazgo, fotografía, salud emocional, etc.

Cada becaria tenemos una tutora, que es una persona con muchos conocimientos y siempre dispuesta a ayudar, en temas educativos o personales. Con el paso del tiempo mis compañeras becarias se convirtieron en mis amigas, ellas son de diversas regiones de Oaxaca y a través de ellas conozco un poco de sus comunidades, su gente, sueños y otras realidades.

Ahora que soy egresada, me encuentro trabajando en mi comunidad en un proyecto personal, en el que implemento diferentes hortalizas, pero principalmente trabajo el cultivo de tomate cherry. Este cultivo ha predominado siempre en mi comunidad, sin embargo la falta de información ha ocasionado que se vaya perdiendo el interés de las personas, al no tener un buen rendimiento y no poder cubrir con la demanda del mercado.

Lo que busco con este proyecto es poner en práctica mis conocimientos y motivar a las personas porque sí se puede generar ingresos económicos en el campo, si se tiene una planeación adecuada, ser constantes y aprovechar los recursos de la comunidad de una manera responsable.

Fondo de Becas Guadalupe Musalem

Fue creado en el año 1995 por el Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellano, tiene por objetivo contribuir a que jóvenes oaxaqueñas de escasos recursos económicos con excelente promedio y vocación de servicio comunitario puedan realizar sus estudios de bachillerato.  Debido al crecimiento de este proyecto, en enero de 2012 el Fondo se constituyó como una asociación civil bajo el nombre de Fondo Guadalupe Musalem A.C. Visita su página, www.fondoguadalupemusalem.org

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Foto de Alma cuando se graduó de su carrera de Ingeniería.
Alma, en la ceremonia de graduación.

Historias de éxito de la Fundación Hospitales Civiles de Guadalajara. Testimonio de Fátima, mamá de Javier.

Javier nació el día 21 de julio del 2021. Hasta ese momento no sabíamos nada de la condición de nuestro hijo. Le hicieron un estudio ya que no podía respirar solito y le detectaron una cardiopatía congénita, una transposición de las grandes arterias. Fue un momento muy difícil porque nació en el hospitalito de Zapopan y ahí no tenían lo necesario para atenderlo.

Fue algo muy difícil porque no teníamos idea de todo lo difícil que se venía en ese momento. Le solicitan a mi novio un medicamento para que el niño pudiera seguir vivo, prostlanglandina, del cual no nos dijeron el precio ni cuántas se necesitarían, solo que en ese momento era urgente para que pudiera seguir mi hijo con vida.

Se solicitó el medicamento. Cuando llegó, el costo por una sola ampolleta fue de 26 mil pesos, dinero que se consiguió en el momento. Así que de ahí dijeron que necesitaría una ampolleta cada 12 horas para que pudiera seguir con vida. No contábamos con la ayuda de nadie, estábamos solosy desesperados. Al transcurso de las horas nos dijeron que se tenía que trasladar al niño a otro hospital porque necesitaba una cirugía de emergencia.

El día 22 de julio se consiguió de una y otra forma una ambulancia especial para poder trasladar al niño de hospital, pero cuando iba a ser trasladado cayó en paro…se fue por 3 minutos. Gracias a los médicos y paramédicos lo hicieron volver. Rápido lo trasladaron de de hospital y ahí comenzó otro gran reto para el bebé y para nosotros, como padres.

Nos solicitaron más ámpulas de prostlanglandina, no teníamos dinero, no conocíamos a nadie quien nos ayudara y el tiempo estaba contra reloj. Vueltos locos, conseguimos (entre familiares y amigos) ayuda económica para poder comprar más ámpulas. El niño comenzó a necesitar más el medicamento y ahora eran cada 8 horas las ámpulas. Fue una desesperación horrible el no poder hacer nada, no tener dinero ni ayuda, porque ya todas las personas que nos habían ayudado ya no podían ayudar más económicamente.

Logramos contactarnos con el señor Salvador Jiménez Lozano, quien nos ayudó muchísimo en proporcionarnos orientación y ayuda económica, ya que tenían que operar al niño a corazón abierto y nosotros no teníamos dinero para rentar un aparato que era necesario. Dada la situación, nos acercaron a la Fundación Hospitales Civiles de Guadalajara, a la que estamos totalmente agradecidos, ya que gracias a ellos nos ayudaron a rentar el equipo necesario para que pudieran operar a mi hijo. El día 7 de julio del 2021 a las ocho de la mañana, entró a cirugía, la cual duró casi 9 horas. Gracias a Dios nos permitió que saliera bien de la cirugía y estuvo en recuperación por un mes en el hospital en UCINEX. En ese lapso se enfermó, le dio una enfermedad de la sangre, de la cual no nos daban esperanzas… después de todo lo que había sucedido, teníamos una prueba más.

Logró salir de la infección y se contagió de otra infección en la sangre, por lo cual lo pasaron a piso de infectología, en el mismo Hospital Civil viejo, en el piso 10. Ahí estuvimos un mes, en el cual, por el paro que tuvo, le generó unos coágulos en la cabeza, se taparon sus ventrículos y ahora necesitaba una cirugía para ponerle una válvula de derivación, ya que le dio hidrocefalia adquirida.

Gracias nuevamente a la Fundación, lograron ayudarnos una vez más a que por medio de ellos se comprara la válvula, ya que no contábamos con recursos. Mi hijo fue operado el día 18 de septiembre y lo dieron de alta el 19 de septiembre del 2021.

Hasta el día de hoy mi hijo se encuentra en atención médica constante con cardio pediatría, tórax, neuro cirugía pediátrica, neuro pediatría y tiene cuidados médicos por fuera, también cardiólogos.

Yo y mi novio estamos muy agradecidos por todo el apoyo que nos brindó la fundación, ya que sin ellos nos sería posible que nuestro hijo estuviera aquí con nosotros. Gracias al señor Salvador Jiménez Lozano, quien fue la primera persona que nos contactó y nos ayudó en todo este largo camino.

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Los papás de Javier están felices por el apoyo recibido por la Fundación.
Foto del bebé Javier, apoyado por la Fundación Hospitales Civiles de Guadalajara.

Historia de éxito de Kardias – Testimonio de los papás de Andrea M.

El día que Andrea nació en el Instituto Nacional de Perinatología, les avisaron a sus padres que la niña tenía varios problemas en el corazón. El diagnóstico inicial en ese hospital fue Tetralogía de Fallot, por lo que la familia fue dirigida al Instituto Nacional de Pediatría. Ahí, se enteraron de Kardias, gracias a una trabajadora social y comenzó una historia de esperanza.

“La verdad sí fue impactante al principio porque nosotros de entrada no teníamos ninguna idea, ningún antecedente, ningún médico inclusive, y hasta que Andrea nació, nos dijeron que tenía esa cardiopatía”, relata el padre de la pequeña.

Cinthya y Xiu, padres de Andrea, se pusieron en contacto con Kardias, donde fueron atendidos y empezó el proceso para poder operarla. Todos sintieron mucha paz cuando se les explicó que los costos de la operación iban a ser cubiertos por Kardias, y que realmente por lo único que se tendrían que preocupar era por Andrea.

Con ayuda de los doctores que colaboran con el Programa Kardias, Andrea tuvo un diagnóstico certero de su condición. Lo que ella tenía realmente era una comunicación interventricular.

“Fue un alivio cuando nos explicaron que el procedimiento iba a ser relativamente más sencillo que el que nos habían explicado inicialmente”, dice el papá de Andrea.

El día de la cirugía

Después de varios intentos frustrados por pequeños problemas de salud de Andrea, finalmente se le pudo operar en el Centro Médico ABC Campus Santa Fe, el 7 de enero de 2019. Durante la operación, el doctor Alexis Palacios Macedo, cirujano cardiovascular pediátrico y director médico del Programa Kardias, se dio cuenta que la comunicación interventricular que tenía Andrea era más grande de lo que se alcanzaba a ver. Sin embargo, aunque sus padres estaban muy preocupados por la salud de la niña, sabían que estaba en las mejores manos.

“Kardias se preocupa por ti, para que tú sólo te preocupes por tu niño, o tu niña, de que salga bien y de poder cuidarla después de la operación.”

La cirugía se llevó a cabo con éxito y Andrea estuvo varios días en terapia intensiva. Ella tenía atención constante durante las 24 horas, siempre con la presencia de un médico y de las enfermeras. Aproximadamente una semana después de la operación, la familia pudo llevarla a casa.

Un camino de esperanza

Poco a poco Andrea se fue recuperando. Después de varias consultas en el Instituto Nacional de Pediatría, Andrea fue dada de alta y ahora está muy bien.

“Todas las personas de Kardias siempre fueron muy amables, resolvieron nuestras dudas, explicándonos el procedimiento, y estuvieron pendientes de nosotros y de Andrea de una forma inmejorable.”

“La fundación se preocupa por ti, en proveerte inclusive de un lugar donde dormir, vales para alimentos. […] Te hacen sentir protegido, te hacen sentir, dentro de lo que cabe, tranquilo y consciente de que por lo único que te tienes que preocupar es por tu hijo o hija.”

“Al ingresar al Programa Kardias pueden estar tranquilos de que la vida de sus niños y niñas está en las mejores manos”, concluye Xiu, padre de Andrea.

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Foto de la niña Andrea, beneficiaria de Kardias.
Andrea fue apoyada por Kardias para que su cirugía se llevara a cabo.

Historia de éxito de Fundación México Juega. Testimonios de los usuarios.

La Ludotecaria Mónica Juárez, Miembro del Consejo Directivo de la Fundación México Juega, subraya los beneficios de jugar en el desarrollo cognitivo de las niños y niños. Por ello, cada año, con motivo del Día Internacional del Juego, que se celebra el 28 de mayo; instala Ludotecas itinerantes en diferentes sitios públicos de la Ciudad de México.

Desde bebés hasta adultos mayores, pueden beneficiarse de los cientos y diversos juguetes que se ponen a disposición del público en general. Incluso, recientemente, comenzaron con el préstamo a domicilio a fin de que las personas pudieran disfrutar un poco más en familia.

Poco antes de concluir las actividades, se les pregunta a los usuarios de la ludoteca cómo fue su experiencia.

Testimonio – Abuelita de Antonio*

Estamos muy conmovidas con este evento porque hacen falta este tipo de actividades para los pequeños, ya que tenemos muchos jardines aquí en Coyoacán pero no se les permite a los niños jugar ni con pelotas, ni con bicicletas, ni con patines ni con nada.

Entonces este tipo de eventos que vienen a ser familiares después de vivir tanta violencia y tanta inseguridad y tantas cosas que estamos viviendo yo creo que esto es un espacio para…pues olvidarnos un poquito de la situación que estamos viviendo. Mil gracias a todos los organizadores. Gracias a ustedes por su tiempo.

Testimonio – Abuelita de Ciro

-¿Qué significó para usted llevar a su hija a jugar a una ludoteca y ahora traer a su nieto?

-Pues para mi hija era muy importante porque a ella le gustaba mucho jugar y sobre todo, conocer cosas.

Entonces, ahorita con mi nieto pues sucede como al doble. Es mucho más creativo, más inteligente, es más…le gusta buscar cosas en los juguetes, le gusta recrearse, pero porque fue la herencia de su mamá (de que fue a una ludoteca).

Entonces para su mamá es muy importante el juguete para su hijo. Por ejemplo, él no ve la tele. Él juega todo el día, pero porque su mamá estaba acostumbrada a jugar.

Entonces cuando juegan, son muy creativos. Y yo puedo decir que la mamá de Ciro es una persona muy inteligente, que es muy creativa, que tiene muchas habilidades lógicas, de pensamiento que le dejó el juego. Por ejemplo, ella es una gran pintora, es una gran cocinera, sabe hacer todas las manualidades del mundo y también ella está estudiando Química; entonces también le gusta el pensamiento formal.

Entonces yo creo que el juego complementa la vida. Son elementos, procedimientos que ellos aprenden desde muy chiquitos.

México Juega

Organización que defiende y promueve el derecho al juego de las personas en México. Es una organización de sociedad civil mexicana, sin fines de lucro, surgida del trabajo previo realizado en la Asociación Mexicana de Ludotecas.

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*El nombre fue cambiado con el fin de proteger la identidad del menor.

Un niño juega con los juguetes prestados en la ludoteca itinerante.
Niñas y niños disfrutan jugando en las ludotecas itinerantes de México Juega.

Incluir para educar. Conoce el testimonio de Laura, quien habla de su experiencia en Fundación MVS.

La Fundación MVS une esfuerzos con UTECA para dar acceso a la educación universitaria a personas sordas.

Hola, me llamo Laura y soy sorda.

Toda mi vida fue un continuo esfuerzo, y gracias a mis padres, maestros y terapeutas, terminé la prepa. La verdad nunca pensé que el verdadero sufrimiento empezaría después y pensar qué hacer con mi vida.

Toqué muchas puertas y viví frustración tras frustración, y carreras truncadas y diplomados que no entendía nada. Llegué a pensar que no era buena para nada. Empecé a tejer y eso me mantuvo ocupada por un tiempo.

Hasta que llegó un ángel que me dio la oportunidad de conocer UTECA y Fundación MVS Radio. Mi situación económica no era fácil. Mi familia pasa por momentos difíciles y entonces me ofrecieron ayuda con el apoyo de la Universidad que se adapta a mi discapacidad.

¡Me encanta! Por primera vez estoy feliz, estoy realizada. Al estar en UTECA ha cambiado mi vida, conviviendo con mis compañeros, maestros e intérpretes. Es padrísimo, estoy motivada y agradecida por el apoyo. Espero poder seguir como hasta ahora y dar todo de mi.

¿Han pensado qué pasa cuando encuentras el lugar perfecto, junto a lo que te encanta y te apoyen para estar ahí? Los invito a conocer a Fundación MVS Radio, a entrar en su página y vean todo lo que puede hacer para apoyar a las personas como yo y así seguir con nuestro sueño. ¡Gracias!

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Foto de Laura, persona sorda en la universidad UTECA
Laura encontró el lugar perfecto para estudiar su carrera universitaria, gracias a la Fundación MVS.

Historia de éxito de Ednica. Testimonio de Belém Rodríguez.

Belém Rodríguez Lucas relata el mayor aprendizaje que ha adquirido en Ednica. Escucha su testimonio.

Hola. Mi nombre es Belém Rodríguez Lucas, tengo 20 años, vengo asistiendo a Ednica desde los 6 años.

Para mí Ednica ha sido un factor muy importante en mi vida porque en lo largo de mi vida en Ednica he tenido la oportunidad de saber muchas cosas, participar en los talleres como salud, recreación, computación, prevención del embarazo y muchos así.

Pero para mi, lo más importan de de todo lo que he aprendido de Ednica son mis derechos, a tener un desarrollo pleno y digno, que no por nacer en un entorno como la situación de calle tenga que repetir los mismos patrones.

Para mí Ednica ha sido ese apoyo para saber que hay más que solo la calle. Actualmente me encuentro estudiante la universidad, estoy estudiando Derecho. A mí lo que me impulsó a estudiar la carrera es que Ednica me ha permitido ver que tengo derechos y que estos derechos nos permiten tener un desarrollo pleno, pero a veces el entorno en el que nos encontramos ni siquiera sabemos que los tenemos.

Yo cuando termine mi carrera, mi gran anhelo es poder trabajar en una asociación civil y poder hacer lo mismo que hace Ednica.

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Foto de Belém Rodríguez
Belém Rodríguez aprendió “que hay más que solo la calle” gracias a Ednica.

Hay  problemáticas que ponen a niñas y niños en una situación de extrema vulnerabilidad. Conoce la historia de Aurelio Sevilla y cómo fue acogido por muchos años por el Internado Infantil Guadalupano, hasta convertirse en un profesionista.

Aurelio Sevilla se superó gracias al apoyo del Internado Infantil Guadalupano.

Nací hace 33 años en una comunidad indígena, llamada Patla, en Puebla. Mi origen es Totonaco. Mi papá era alcohólico y quedé prácticamente huérfano a los 2 años. Desde entonces, los vecinos fueron quienes me cuidaron. Algunos días los pasaba con mi madrina de bautizo, otros días con otra familia. Pero llegó un día en que encontré la oportunidad de huir de esa realidad. 

Un amigo del pueblo, que trabajaba vendiendo dulces y fruta en la Ciudad de México, me invitó a irme con él a trabajar. En una ocasión, ya trabajando en la capital del país, el “patrón” me descubrió regalando un dulce a una señora. Me golpeó en la cara. Me regañó y me dio dinero para ir a comprar más dulces. 

Fue entonces que aproveché la ocasión: tomé el trolebús y me dirigí a la Terminal del Norte para regresar a mi pueblo. Estando en la terminal me di cuenta que tenía cuatro problemas: primero, no hablaba bien español; segundo, no traía suficiente dinero; tercero, el nombre de la población que recordaba para regresar -“Villa Juárez”- se encuentra (al menos) una en cada estado de la República; y cuarto, era menor de edad. El resultado fue que no me podían vender ningún boleto y que hablarían a Trabajadores Sociales para que vinieran por mí.

Pero no quise esperar y me salí de la Terminal. Llegué a un parque, me quedé con un grupito de chavos que ahí vivían. Me bañaba en la fuente, comía lo que podía, y seguí vendiendo dulces.  Pasó otra semana y regresé a la Terminal decidido a irme con los de Trabajo Social.

Primero estuve en un albergue temporal y después de un par de meses llegaron a darme dos noticias, una buena y una mala. La mala fue que habían encontrado a mi papá en el pueblo, pero que seguía perdido en el alcohol y que además ni siquiera se había dado cuenta que yo me había ido. Y la buena, fue que tenían dos opciones para mi: una casa hogar: “El Mexicanito” o el Internado Infantil Guadalupano. Mi decisión inmediata fue el Internado Infantil Guadalupano. En ese momento se abrió una puerta en mi historia.

Ahora que soy mayor, comprendo que de niño, el estado de vulnerabilidad que tenía era muy grande: no existía para mi el derecho a un hogar y al bienestar; a la educación, a la salud. Además de mi origen indígena y la situación de orfandad sufría también explotación infantil. 

Cuando llegué al Internado, mi vida cambió. A partir de ese momento, tenía un lugar para dormir, con ropa limpia. Por primera vez en mi vida llegué a comer tres veces al día. Además, tenía agua limpia y caliente para bañarme.

Esto no fue lo más importante. Lo más valioso fue que había un equipo de personas que me cuidaban todo el tiempo. Me llevaban a la escuela y me daban todo lo necesario para poder estudiar. Además tenía una maestra que me ayudaba a regularizarme en distintas asignaturas y a aprender español. Esa presencia, tanto de los Hermanos Lasallistas, maestros y amigos del internado, fue lo que me permitió sentirme alguien importante. También, me ayudó a descubrir que era capaz de muchas cosas que nunca había imaginado. 

Continué con mis estudios. Terminé exitosamente la secundaria, lo cual me abrió las puertas a una buena preparatoria: La Universidad La Salle México. Esta última me costó mucho, pero logré terminarla.  El mismo Internado me ayudó a conseguir una beca para estudiar en la Universidad de La Salle Bajío. Decidí estudiar Turismo, lo que me ha permitido conocer muchos lugares y acumular muchas experiencias que me permitieron descubrir lo que más me gusta hacer. 

Al terminar la carrera me fui a vivir a Cozumel con el apoyo de uno de mis amigos. Comencé trabajando como mesero y buscando siempre nuevas oportunidades; pensaba que por el hecho de haber terminado la licenciatura iba a llegar de inmediato al menos como Capitán en un restaurante. 

Tuve que aprender inglés y entre la práctica y el estudio, en un par de años ya dominaba el idioma. Seguí preparándome y me certifiqué como Sommelier. Fui tocando puertas y tocando puertas, y se fueron dando las oportunidades. Actualmente soy Maître D´ Sommelier en Cancún, un logro profesional sumamente importante en mi vida. 

Sin embargo, para mí lo más importante es mi familia: mi esposa y mis hijos; y, claro, que soy resultado de las acciones de muchas personas que pusieron su granito de arena para que mi proyecto de vida se transformara en una mejor versión.

Tengo muchas cosas todavía por transformar y por construir y tengo el compromiso de no defraudar a quienes han confiado en mí. Quiero que mi vida sea un homenaje al Internado y a todos quienes me transformaron en alguien mejor. Tengo la convicción y el interés en hacer algo por quienes más lo necesitan.

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“Me siento una persona importante, que puedo dar mensajes sobre la discapacidad intelectual”, asegura Andrea.

Foto de Andrea
Andrea da testimonio de que una persona con síndrome de Down puede tener una vida independiente.

Tengo 25 años. Desde que nací mi familia siempre me ha apoyado y ha buscado lo mejor para mí. 

Desde que empecé la escuela siempre ha sido en inclusión. He estado en muchas actividades como terapia física, cognitiva, de lenguaje, y cuando empecé a caminar hice mucho deporte, aprendí a nadar, hice gimnasia, jugué futbol, baloncesto y tenis.

Siempre he estado en escuelas y actividades de inclusión, y también en grupos de actividades de personas con discapacidad intelectual. Hice primaria, secundaria, preparatoria y la Universidad con un programa especial de educación para la vida. Claro, todo con currículum adaptado a lo que yo podía aprender y hacer. Lo importante en la Universidad es que empecé con actividades laborales en diferentes departamentos, donde he aprendido lo importante que es el trabajo como la puntualidad, como debo de vestirme, respetar a mis jefes y trabajar bien. 

He podido trabajar en diferentes lugares y lo que más me gusta es trabajar en oficina. Diferentes organizaciones me han ayudado a tener trabajo, entre ellas Best Buddies. Y gracias a un foro de familia, de Best Buddies y Olimpiadas Especiales de hace 2 años, conocí a Pilar Bazán y Fernanda Martínez, de Olimpiadas Especiales. Platicando con ellas me invitaron a participar en Olimpiadas Especiales, como atleta líder.

Paola Martinelli me ha ayudado y apoyado en el programa de Atletas Líderes y para mí ha sido muy importante porque me gusta mucho hablar en público y con el programa he tenido oportunidad de hacerlo. Además, también me han dado la oportunidad de ser voluntaria en las oficinas nacionales, todos los directores me tratan muy bien y les ayudo a hacer algunos trabajos que me piden. 

Participé en un seminario de Líderes de Olimpiadas Especiales Latinoamérica, en donde aprendí muchas cosas, como liderazgo,  me ha gustado mucho todo esto e hice el cineminuto.  Y al ver a mis compañeros atletas competir y ganar medallas, empecé a hacer ejercicio otra vez. Estoy haciendo crossfit, bailo belly dance en una academia y estoy iniciando gimnasia rítmica y me gustaría practicar atletismo. Lo que más quiero ahora es llegar a competir y ganar medallas.

Esto para mí ha sido muy importante en mi vida porque gracias al programa de Olimpiadas Especiales México me siento una persona importante, que puedo dar mensajes sobre la discapacidad intelectual. Me enseña muchas cosas al poder participar con ellos, al participar en diferentes eventos donde convivo con muchas personas con y sin discapacidad intelectual, me ha motivado a hacer deporte y he podido conocer a muchos compañeros atletas.  Ha sido una gran oportunidad para mi desarrollo y para mi vida.

Esto lo veo siempre en Olimpiadas Especiales, nos tratan muy bien a todos los atletas y nos dan la oportunidad de pertenecer a un grupo tan importante y no solo estar en casa. Que todos se den cuenta que nosotros también tenemos ganas de hacer cosas y podemos hacerlas: ir a la escuela, trabajar, hacer deporte, competir, convivir con mucha gente y comportarnos muy bien.

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“Con mi sueldo de maestra, yo no podría pagar mis medicamentos”. Después de su trasplante, Isabel necesitaba medicamentos costosos, de por vida, para que su cuerpo no rechazara el nuevo órgano. Conoce el apoyo que ha recibido de la Fundación para la Salud Hepática.

Pacientes trasplantados requieren de costosos medicamentos para que su cuerpo no rechace el nuevo órgano.

Mi nombre es Isabel Sánchez, tengo 75 años, soy de la Ciudad de México. A los 28 años me hicieron una cirugía, me hicieron histerectomía, o sea, me quitaron la matriz.

Y pues lógico, verdad, como tenía problemas yo en esa etapa, antes de la cirugía el médico dijo “Bueno, vamos a hacer una transfusión”.

Bueno, se realizó la transfusión, tranquilo, lo que sea. Y en esa transfusión, ¡sorpresa! Yo no sabía que llevaba ahí un virus horroroso que me contagió, me contagió la hepatitis C.

Y bueno pues, pues bueno, pasó mi cirugía, pasaron los años, pasó todo y yo nunca me di cuenta de que tuviera un problema tan serio de salud.

En algún momento que me hacen un estudio me dicen: “aquí hay algo, hay algo en su hígado, estamos encontrando un hepatocarcinoma”.

Es cuando el doctor Ignacio García Juárez, de Nutrición, dice: “vamos a hacer un trasplante”. “Señora, va a quedar usted en lista de espera para trasplante”.

Yo estoy desde el mes siguiente de mi trasplante fue el… 19 de diciembre. En enero, yo fui a Funhepa (en Avenida Revolución) y empecé a tomar Prograf, que era el medicamento que el doctor Ignacio García me dijo: “este es el medicamento que usted debe tomar y lo va a tomar de por vida”.

Pues sí, de por vida lo seguimos tomando… ya muchos años. Mucho agradecimiento a Fundhepa porque verdaderamente si no hubiera sido por Fundhepa que me ha dado la oportunidad de conseguir el medicamento a un precio accesible, bueno; no sé lo que hubiera hecho.

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Foto de Isabel Sánchez
Isabel Sánchez recibió apoyo de Fundhepa para pagar sus medicamentos.
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